Navarra

1 /17
Del campo a la mesa

Foto: Turismo de Navarra

1 / 17

Del campo a la mesa

Pamplona se prodiga en el arte del buen comer, aunque el título es transmisible a cualquier punto de la geografía navarra. Ya se trate de sus famosos pintxos o de platos más elaborados, el recetario del reyno goza de una gran variedad de verdes, y es que siguiendo la filosofía del campo a la mesa, la gastronomía local es el reflejo de la variedad del paisaje.

Verde capitalino

Foto: Turismo de Navarra

2 / 17

Verde capitalino

Como no podía ser de otra manera, la propia capital lleva el verde por bandera. Poco a poco la naturaleza ha ido ganando terreno hasta el punto que en la actualidad representa el 15% de su superficie. En total, más de 60.000 árboles y 300 hectáreas de zonas verdes repartidas en distintos puntos aunque en su mayoría se concentran en cuatro coordenadas: los Jardines de la Belle Epoque que congregan los parques de la Media Luna y la Taconera; la Ciudadela que rodea al Castillo situado en el centro de la ciudad; los jardines de Yamaguchi; y por último, el Parque Fluvial que se concentra alrededor de la ribera del Arga. Una buena forma de disfrutar de este edén urbano es en bicicleta gracias a los carriles habilitados lo que le añade un punto de sostenibilidad más al plan.

... y en los mares

Foto: Turismo de Navarra

3 / 17

... y en los mares

Cerca del Urederra se encuentra la localidad de Lerate, allí se encuentra el pantano de Alloz, una laguna marcada también por un intenso color turquesa que hace olvidar que Navarra no tiene salida al mar. Y al igual que lo hacen sus vecinos en el Cantábrico, en este pequeño mar interior -que casi parece caribeño- se practican todo tipo de deportes acuáticos: vela, windsurf, paddle surf, piragüismo, hidropedales, vuelos en parapente, pesca.

El turquesa está en los ríos...

Foto: Turismo de Navarra

4 / 17

El turquesa está en los ríos...

No solo en lo vegetal se encuentra la diversidad de matices cromáticos, también en sus aguas. Por Navarra fluyen varios ríos, algunos destacan por su naturaleza cosmopolita, como el Arga que cruza la capital, mientras que otros se prodigan por su extensión como el Aragón, por su caudal como el Ebro o por poseer una conexión especial con esta tierra como el Bidasoa, pero ninguno despunta tanto por su belleza como el Urederra. De hecho, su nombre en euskera significa 'agua bella'.

El río nace en la sierra de Urbasa, a una hora aproximadamente de Pamplona, y baja unos 20 kilómetros hasta encontrarse con el río Ega, afluente del Ebro. Durante el recorrido, el cauce lleva consigo un vibrante color turquesa que ilumina el interior del bosque, y a medida que avanza, se precipita débilmente hasta configurar un paisaje repleto de saltos de agua y pozas naturales. Si se quiere presenciar el espectáculo natural, es obligatorio reservar el acceso, ya que se trata de un lugar protegido. 

 

Montañas de esmeraldas y jades

Foto: Turismo de Navarra

5 / 17

Montañas de esmeraldas y jades

Antes que el otoño se cierna sobre la comunidad foral y el verde mute en una paleta de naranjas, amarillos y marrones, el reyno luce un pelaje lozano. Desde la Selva de Irati, el mayor hayedo de Europa, hasta los espesos bosques del Baztan, la Ultzama o Aralar, la denominada Alta Navarra representa un paraíso para los amantes de la naturaleza, el turismo activo y los lugares no masificados.

Las altas cumbres dan paso a la zona media, donde el verdor se deja notar en los viñedos. Estos peinan los cerros dibujando a su paso formas sinuosas y pintan las lomas de un color uniforme hasta que a finales de verano, la uva madura comienza a motear el paisaje de puntadas moradas que pronto se transformarán en sabrosos tintos o refrescantes blancos y rosados.

Pamplona

Foto: iStock

6 / 17

Pamplona

El nombre apareció por primera vez en una obra escrita del geógrafo griego Estrabón. En ella se refería a la ciudad como Pompelón, el nombre que le dieron los romanos y que era la ciudad más importante del pueblo de los vascones. El topónimo significa ‘ciudad de Pompeyo’ y durante siglos ha recibido varias declinaciones como Pampilona, Pampalona, Pampelone, Pampeluna, Pampilo o Pamplon,

Selva de Irati

Foto: iStock

7 / 17

Selva de Irati (Navarra): la selva mágica

Irati es una tupida masa verde entre brumas que casi no deja pasar la luz del sol, un prodigioso ecosistema que cubre 20.000 hectáreas de los valles y montes del norte de Navarra hasta llegar a Cize y Soule, ya en el sur de Francia. La arrebatadora belleza de esta foresta, compuesta de hayas y abetos en su mayor parte, muestra todas las gamas del verde, hasta que llega el espectáculo de la otoñada, en este caso, algo así como una primavera teñida de marrones increíbles. El alto índice de precipitaciones anuales da origen a una abundante vida animal y vegetal difícil de igualar en otros lugares.

BARDENAS REALES

Foto: iStock

8 / 17

BÁRDENAS REALES (Navarra): como en Marte

Como si se tratase de Monument Valley, Navarra guarda entre su naturaleza uno de los parques naturales más peculiares de la península ibérica. Sus formaciones rocosas, compuestas de arcilla, yeso y arenisca y modeladas por la erosión del viento, son el principal atractivo de este conjunto declarado Reserva de la Biosfera. Entre las más conocidas están la Pisquerra, un conjunto de mesetas de diferentes tamaños localizadas en la Bardena blanca; y Castildetierra, una enorme cabeza donde se han grabado numerosos anuncios y series de televisión. En el pasado, el área colindante con Aragón contaba con fortalezas defensivas que, posteriormente, se convirtieron en refugio para los bandidos. Hoy, todavía se puede ver algún resto.

Foto: AgeFotostock

9 / 17

Valle de Baztán

Este valle se ha hecho famoso gracias a Dolores Redondo y su trilogía del Baztán, pero eso no quiere decir que haya perdido ni un ápice de encanto. En el Pirineo navarro y con Elizondo como punto de partido, el valle contiene hasta 15 localidades en las que abundan los palacios y caseríos de piedra, pues esta zona fue una zona de indianos, esas personas que se fueron a “hacer las américas” y que regresaron con sus riquezas.

Además, el valle ofrece puentes medievales sobre ríos bravos, prados, colinas e, incluso, monumentos megalíticos y cuevas con historia, como la de Zugarramurdi y sus brujas y las de Urdax y sus guerrilleros y contrabandistas.

Foto: AgeFotostock

10 / 17

Gaztañerre Eguna (País Vasco y Navarra)

El “día de las castañas asadas” es una tradición gastronómica que se celebra en el País Vasco y también Navarra. La noche de Todos los Santos, amigos y familiares se juntan para comer castañas. La diferencia con otras celebraciones similares en otras partes de España es que en el País Vasco éstas se acompañan con caracoles en salsa y motokil (una masa hecha con harina de maíz).

Foto: Aire de Bardenas

11 / 17

Aire de Bardenas

Navarra

En medio de un campo de trigo, en las inmediaciones de la localidad de Tudela y muy cerca del Parque Natural de las Bardenas Reales, las burbujas de Aire de Bardenas parecen pompas de jabón en medio de la nada. Diseñadas por Pierre Stéphane Dumas, son portátiles y su diseño no perturba el entorno, por otro lado, perfecto para disfrutar de los cielos limpios y estrellados del parque eólico que tienen en las inmediaciones. El precio de una noche en estas burbujas parte de los 265€.

Foto: AGE fotostock

12 / 17

Catedral de Santa María, Tudela

La judería vieja y la judería nueva de Tudela son testimonio de la larga presencia judía de este municipio navarro, que tuvo sus inicios en el siglo IX. Fundada en el año 802, en ella convivieron, durante más de 400 años, musulmanes, judíos y mozárabes, quienes imprimieron a la ciudad un mestizaje cultural reflejado en sus monumentos y en el trazado de sus callejas retorcidas, pasadizos, murallas y atalayas. Alrededor de la catedral de Santa María convivían dos barrios judíos y una morería. Además de varias sinagogas, recientemente se ha localizado un cementerio judío. 

Foto: AP Images

13 / 17

Mamuxarros en Unanua, Navarra

Durante esta antigua tradición del carnaval de Unanua, los mamuxarros, vestidos con su atuendo tradicional, corren por las calles con sus varas largas amenazando a quiénes encuentran a su paso. Este ritual pagano se celebra el martes de carnaval.

Foto: ©NavarraGastronomía.Com

14 / 17

Menestra de verduras, Navarra

Los productos de la tierra gozan de gran importancia en esta comunidad, donde su plato estrella es una menestra de alcachofas, guisantes, habas y el típico espárrago de Navarra. En estas tierras, la verdura es de una calidad exquisita, por lo que no es de extrañar que otros productos conocidos de la zona sean los cogollos de Tudela. Navarra también destaca por su queso, sobre todo el de Idiazábal y el del Roncal, ambos elaborados con leche de oveja; o por su chistorra. Entre los platos más conocidos están las migas de Ujué, los talos de Leitza y los famosos pinchos, considerados alta cocina en miniatura. Estos últimos han dado lugar a celebraciones como la Semana del pincho de Navarra, en el mes de abril; o la Semana de la cazuelica y el vino de Navarra, siendo este último de Denominación de Origen.

Josu Goñi Etxabe

15 / 17

País Vasco y Navarra

En el País Vasco y Navarra el gran protagonista de la Navidad es el Olentzero: un carbonero bastante rudo con fama de goloso y bebedor que vive solo en las montañas. Este ermitaño bajó por primera vez a la ciudad en la noche del 24 de diciembre para anunciar el nacimiento de Jesús. Desde entonces, todos los años se organiza un desfile en su honor para que vuelva de la montaña y deje regalos a los niños. 

Gtres

16 / 17

Castillo de Olite. Navarra

El castillo Real de Olite (1387-1425) es un conjunto irregular de torres, estancias, galerías, jardines y patios que le confieren un aspecto anárquico y una singular silueta visible desde cualquier punto de la ciudad. Su visita es un viaje al pasado que cuenta mucho de los reyes y señores que lo habitaron y de la historia del Reino de Navarra.

selvadeirati.com

17 / 17

Disfruta de los colores del bosque en la Selva de Irati. Navarra

Lo llaman «el bosque de bosques» y efectivamente lo es pues se trata de una de las mayores extensiones de hayas y abetos de España y en otoño luce sus mejores galas. Para recorrerlo no hay más que seguir algunos de los dieciséis senderos balizados en verde y blanco, todos ellos con un panel informativo al inicio y un recorrido inferior a diez kilómetros. Para penetrar en la Selva de Irati se puede optar por Ochagavía, en el sur, o por Orbaitzeta, en el norte. Las hayas de la Selva de Irati sorprenden con sus colores otoñales que se combinan con el verde intenso del musgo. Otoño también es tiempo de palomas torcaces que pasan en sus movimientos migratorios por el Pirineo navarro y se puede disfrutar de las setas de temporada y probar el delicioso «hongo beltza».