Normandía

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Foto: Stéphane Lemaire / Gtres

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La riqueza de las marismas

El Mont-Saint-Michel se eleva en medio de praderas en las que pastorea el "cordero de pré-salé", una especie autóctona recientemente recuperada. 

Foto: Anxo Rial

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Rouen

La torre del Gros-Horloge, de origen medieval, aloja un mecanismo relojero que funciona desde el siglo XIV. 

Foto: Vath Sok / Age Fotostock

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La costa de alabastro

Esta franja litoral de 130 kilómetros es una sucesión de playas rocosas y acantilados de hasta 120 metros de altura. Los de Étretat se consideran los más impresionantes.

Foto: Gtres

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El pueblo que sedujo a Monet

A finales del siglo XIX la pequeña localidad de Giverny se convirtió en un lugar muy concurrido por pintores. Llegaban atraídos por la luz y los campos de este rincón normando que con tanta genialidad plasmaba Claude Monet, instalado allí en 1883. Además de los amigos que el maestro invitaba, Giverny vio montar sus caballetes a un selecto grupo de artistas americanos que se alojaban en el Hôtel Baudy, hoy transformado en restaurante y museo –en la fotografía–. Entre los más conocidos se hallaban Lila Cabot Perry, Theodore Robinson y Theodore Butler, que años después sería yerno de Monet. Aquellos pintores llevaron la pasión por el impresionismo a los Estados Unidos.

Foto: Bertrand Gardel / Gtres

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Honfleur

El viejo muelle de St-Catherine es el lugar más frecuentado del Vieux Bassin, el casco antiguo de esta ciudad portuaria.

Foto: Francis Cormon / Gtres

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En refugio Belle Époque

Marcel Proust comía madalenas en la terraza del Gran Hotel de Cabourg entre 1907 y 1914 durante sus frecuentes visitas a esta localidad de la Costa Florida o Fleurie. Los parisinos aristócratas y de la alta burguesía hicieron de esta población su centro de veraneo, un lugar repleto de comodidades y distracciones. El Gran Hotel, el Casino, el hipódromo y el paseo marítimo concentraban la actividad social de entonces –Edit Piaf actuó allí a menudo–y también de ahora, especialmente durante el famoso Festival de Cine que se organiza en junio y que atrae a primeras figuras de la escena internacional.

Foto: Paolo De Faveri / Age Fotostock

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Las playas del día D

Arromanches-les-Bains fue uno de los escenarios del trágico desembarco aliado del 6 de junio de 1944.  

Foto: Gtres

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El valle del Orne

Normandía preserva sus paisajes de interior más genuinos en este valle alejado de las rutas famosas: praderas donde pastan caballos purasangre y trotones, bosques de robles centenarios, granjas, pueblos balnearios y ciudades que fueron residencia de los duques normandos. Alençon, la capital del valle del Orne, contiene todos los ingredientes para seducir al visitante. Por un lado, un patrimonio excepcional constituido por la iglesia de Notre-Dame, de porche gótico flamígero, la señorial Casa de Ozé, el castillo de los duques, el Museo de Bellas Artes y la casa natal de santa Teresa de Lisieux. Por otro, la animación de sus calles y, sobre todo, del mercado que cada jueves y sábado se instala frente a Notre-Dame. Además, Alençon es una base excelente para realizar caminatas por los bosques del Parque Natural Normandie-Maine. 

Foto: Giuseppe Masci / Age Fotostock

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La abadía del Monte Saint-Michel

La leyenda cuenta que el arcángel san Miguel se apareció en sueños al obispo Aubert de Avranches (siglo VIII) y le pidió que erigiera un santuario. 

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Ciudades y paisajes de leyenda normandos

1. Rouen. Su encantador casco viejo revela muchas de las etapas históricas de Francia. Destaca la catedral gótica, pintada por Monet, varias iglesias los museos de Bellas Artes y la casa familiar del novelista Gustave Flaubert. 
2. Giverny. Este pueblecito tiene dos enclaves ineludibles: la casa de Claude Monet y el Museo de los Impresionistas.
3. Les Andelys. Merece la pena visitarlo por su situación en el valle del Sena y su castillo.
4. Le Havre. Ubicado en el estuario del Sena, quedó destrozado tras la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruido entre 1950 y 1960. 
5. Honfleur. La zona más antigua es el barrio del puerto o Vieux Bassin. Cuna del pintor Eugène-Boudin, en el siglo XIX fue frecuentado por Sisley, Pissarro, Renoir y Cézanne.  
6. Cabourg. El Gran Hotel, el Casino y las casas señoriales de la playa mantienen el aire belle époque de la localidad.
7. Omaha Beach. En esta playa tuvo lugar una de las luchas más trágicas del Desembarco aliado en Normandía.
8. Bayeux. Su núcleo medieval reúne la catedral gótica y el Centre Guillaume-le-Conquérant, donde se expone el Tapiz de Bayeux, del siglo XI y casi 70 metros de largo. 
9. Caen. Su valioso patrimonio medieval incluye el Vieux Quartier o casco antiguo, las abadías de las Damas y de los Hombres, el Castillo Ducal y la iglesia de St-Pierre. El Memorial de Caen está dedicado al Desembarco y la paz.